La limpieza facial

La limpieza y el cuidado de la piel constituyen un hábito importante en nuestra vida diaria y ha dejado de tener un objetivo puramente funcional de eliminación de suciedad de la superficie cutánea para pasar a tener un significado cosmético, que va mas allá de lo puramente higiénico.

El agua por si sola no es suficientemente eficaz para conseguir una correcta limpieza de la piel, por lo que se le asocia una serie de sustancias de origen químico cuya base son los tensioactivos, que son las sustancias que realmente la limpian.

El mercado está saturado de productos de limpieza cutánea con diferentes presentaciones, colores, olores e ingredientes, a fin de aportar el mayor beneficio para cada tipo de piel y una mayor aceptabilidad por la persona que los usa.

Desde un punto de vista dermocosmético los productos de limpieza cutánea deben ser capaces de eliminar a la vez:

  1. Sustancias hidrosolubles, como restos de sudoración.
  2. Sustancias liposolubles, como la grasa de origen epidérmico y glandular, los restos de descamación celular, cremas cosméticas, maquillaje…
  3. Restos bacterianos y agentes externos contaminantes lipo o hidrosolubles depositados en la superficie cutánea.

Para la limpieza facial, dejando aparte los jabones y syndets, se usan básicamente dos cosméticos de higiene de superficie:

Leche limpiadora.

Suele ser una emulsión de aceite en agua (o/w) de muy poca viscosidad, con forma liquida y cuya finalidad es la limpieza del cutis, sustituyendo al agua y al jabón.

Permite una limpieza suave y eficaz de la cara, eliminando al mismo tiempo el maquillaje.

Contiene agentes tensioactivos de síntesis en cantidad suficiente para emulsionar la suciedad presente en le superficie cutánea.

La fase grasa compuesta por hidrocarburos (aceite de vaselina, perhidroescualeno…) asociados a aceites vegetales (almendras dulces, jojoba…), esteres grasos (miristato o palmitato de isopropilo), ceras (lanolina, cera de abejas…) y ácidos grasos ( cetílicos, esteáricos), eliminan las impurezas liposolubles.

La fase acuosa (70-80 %) elimina las impurezas liposolubles y está constituida por agua purificada, agua destilada, humectantes (glicerol, propilenglicol, sorbitol) y conservantes.

La leche limpiadora ideal debe tener un pH ácido similar al de la piel, no deslipidizar en exceso ni engrasar excesivamente, no irritar ni sensibilizar, debe ser bien tolerada por todos los tipos de piel adecuando su formulación al tipo de piel, debe ser liquida o licuable a temperatura corporal, poseer un buen poder de arrastre, ser fácilmente eliminable (con agua, algodón húmedo o mediante tónico facial) y por supuesto un aspecto, una presentación y un olor agradable y atrayente.

Tonico facial.

Se aplica inmediatamente después de la leche limpiadora. La finalidad de su aplicación es doble, en primer lugar limpiar el cutis arrastrando restos de leche limpiadora, restos de maquillaje y partículas de suciedad. Y en segundo lugar, según los ingredientes que contenga tendrá una función correctora como astringente, rubefaciente, antiinflamatoria…

 

Los tónicos faciales son cosméticos de transición que preparan la piel para la aplicación de otros cosméticos, ya sean de corrección (emulsiones hidratantes) o de embellecimiento (maquillajes). Sus efectos son transitorios y proporcionan una agradable sensación de frescor.

Los tónicos faciales son soluciones acuosas o hidroalcohólicas compuestas por extractos de plantas como el tilo o la amamelis y aguas florales (agua de rosas, agua de flor de naranjo). Entre los extractos de plantas más empleados encontramos la manzanilla por sus propiedades antiinflamatorias y bactericidas, el agua de amaleéis por su poder astringente, el limón, la malva, el pepino, etc.

Últimamente parece que se haya puesto de moda el uso de las toallitas limpiadoras que sustituyen a ambos productos, pudiéndose emplear incluso en el área ocular. No obstante su comodidad de aplicación es mejor opción alternarlas con la limpieza clásica de la piel con leche limpiadora y tónico facial o en sustitución de éstos los syndets y geles específicos para el lavado de la piel facial.

Dr. Juan Bonillo Bernet