La transpiración excesiva y su tratamiento

La hiperhidrosis o exceso de sudoración es el resultado de un desequilibrio funcional de los mecanismos de la termorregulación y se influencia por el estado emocional.Es origen de graves inconvenientes que dificultan la vida cotidiana y tienen gran repercusión en la vida laboral y personal.

El síntoma predominante es el sudor que puede acompañarse de frialdad de pies y manos. El sudor axilar produce manchas y grandes cercos en la ropa que obliga a cambiarse varias veces al día.

Hay pacientes que con las manos colgando pueden llegar a formar un charco en el suelo por las gotas de sudor que se desprenden. No pueden tocar objetos sin mojarlos, escribir en una hoja sin manchar el papel, los metales se oxidan, el teclado del ordenador se ensucia y estropea por no hablar del temor a dar la mano porque saben que van a mojar a quien la den, con el agravante de que la ansiedad provoca un aumento del sudor y este aumento de la sudoración empeora la ansiedad incrementando aun más el problema.

Y es que las glándulas sudoríparas de palmas, plantas, axilas y región craneo-facial son especialmente sensibles a estímulos emocionales, alejándose de su función fisiológica termorreguladora. Cargos públicos, representantes, arquitectos, personas de relaciones sociales etc. se ven obligados a buscar soluciones a este trastorno.

El médico debe explicar al paciente las posibles estrategias de tratamiento para su problema, de los riesgos, beneficios, coste, etc. proponiendo un tratamiento que se adecue a su vivencia del problema y a las expectativas que espera del mismo.

Son tres los niveles de tratamiento: tratamiento médico, tratamiento con toxina botulínica y tratamiento quirúrgico.

De los muchos fármacos que se han utilizado para combatir la hiperhidrosis, las soluciones astringentes con ácido tánico, glutaraldehido y formalina al 1% ya no se usan por producir hiperpigmentación y ser cosmeticamente inaceptables para el paciente.

El más empleado es el cloruro de aluminio hexahidratado al 20%, en forma de spray, roll-on, gel, toallitas, etc. , de bajo costo, debe aplicarse siempre sobre la piel bien seca ya que puede irritar si se aplica sobre piel húmeda al producirse una reacción química entre el agua y el aluminio. Su eficacia en hiperhidrosis graves puede ser insuficiente.

Se utilizan fármacos anticolinergicos que actúan sobre los receptores M3 muscarinicos de las glándulas sudoríparas, como la oxibutinina y la tolterodina, eficaces pero con efectos secundarios como sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento, taquicardia, retención urinaria y somnolencia, por lo que deben valorarse bien las dosis adecuadas para cada paciente. También se usan los bloqueantes beta, en concreto el propanolol, que es efectivo al eliminar los síntomas de ansiedad y por lo tanto mejora la hiperhidrosis, así como las benzodiacepinas, por idénticos motivos.

La iontoforesis es un tratamiento que consiste en la aplicación de una corriente eléctrica que moviliza los iones sodio de una solución acuosa en contacto con la piel. El gradiente eléctrico creado induce el reposo de las glándulas sudoríparas. Se hacen de tres a seis sesiones por semana durante 10 a 20 minutos, seguido de un mantenimiento de una a tres veces por semana durante 10 minutos. Hay varios dispositivos comercializados, siendo el Drionic el más popular y puede aplicarse tanto en palmas, plantas como en axilas.

La toxina botulínica ha supuesto un gran avance en la eficacia del tratamiento de la hiperhidrosis, pues al bloquear las terminaciones nerviosas responsables del estímulo de las glándulas sudoríparas, inhibe la sudoración.

Se utiliza con gran éxito para la hiperhidrosis axilar y algo menos en la palmar. El tratamiento no es agresivo, no requiere baja laboral y las molestias son mínimas. Se inyecta vía intradérmica o subcutánea alta en la zona a tratar. Sus efectos empiezan a notarse a los tres o cinco días y la duración oscila de cuatro a seis meses, dependiendo de las unidades inyectadas.

Previo a la inyección se realiza un test de sudoración mediante yodo-almidón que nos marcará las zonas con más densidad de glándulas sudoríparas. Una vez delimitada la zona se cuadricula a razón de cuadrados de un centímetro de lado y a continuación se procede a inyectar en cada cuadrado las unidades que le correspondan. Habitualmente se suelen inyectar 50 unidades por axila o palma.

En axilas la técnica es sencilla y poco molesta pero para las palmas se requiere o bien una anestesia local truncular de los nervios mediano, cubital y radial o bien utilizar el frío como anestésico congelando ligeramente la epidermis con nitrógeno líquido y se inyecta inmediatamente.

El tratamiento quirúrgico de la hiperhidrosis está indicado en las formas invalidantes y localizadas, que no responden a los diversos tratamientos médicos y, preferentemente cuando afecta a los miembros superiores. Actualmente la videotoracoscopia es la técnica quirúrgica de elección para producir la denervación del simpático torácico, responsable de la regulación de la sudoración de la cara y extremidades superiores, y producir un efecto anhidrótico.

La interrupción de la cadena simpática (simpaticotomía), puede llevarse a cabo mediante electrocoagulación (simpaticolisis), sección (tijeras endoscópicas, láser o bisturí ultrasónico) o la colocación de clips metálicos, todo ello bajo anestesia general y en manos de un cirujano torácico. Si bien los resultados son excelentes hay que conocer un efecto secundario insatisfactorio: la sudoración refleja o compensatoria que suele afectar al tronco o extremidades inferiores y se produce en un 5% de los casos.

Dr. Juan Bonillo Bernet